"Había incluso en esa actitud algo ritual, que se concretaba físicamente en el hecho de que la encontráramos en el hospital, sentada en una silla de ruedas y en cierto modo inválida. Esto seguramente configuraba para ella la concreción de la caída, de un estar físicamente en el nivel ontológico del 'pobre', como si procurara lograr al fin el desgarramiento...Ella vivía los símbolos pero no podía decirlos".(1)
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Ilustra: Guillermo Poggioli
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"Se trata de operaciones potencialmente capaces de subjetivación en acto; en sentido amplio, los escraches consisten en una interpelación, una apelación, un preguntar respondiendo, un forzamiento ético de lo ya instituido, incapaz de estar a la altura de lo que irrumpe con violencia, y no puede ser metabolizado con las estrategias disponibles hasta entonces."En buen 'lacaneano', un encuentro con lo real, bajo la forma del trauma, se relanza en una búsqueda de significación, requiriendo operaciones de inscripción y ligadura que permitan tramitar, articular y componer un lenguaje posible de elaborar psíquicamente. Pequeño detalle, que en este recorrido es de resaltar, para que todo este artefacto discursivo opere, es requisito que funcione: el Juicio del Otro.
"Por eso la curación del manosanta tiene una característica específica que no entra en el sentido médico. Más bien entra en la cura como cuita o solución de un temple de ánimo que, por su parte, se remedia como abandono, como sentimiento de caída. Lo que cura la cuita es la caída, pero sólo para estar andando y no para remediar una posibilidad de ser, elaborada a base de excesos..." (3)
"No es el orden el que refuerza la justicia, sino la justicia la que da su certeza al orden." (4)