SALUD PÚBLICA Y MEDICINA INDÍGENA

SALUD PÚBLICA Y MEDICINA INDÍGENA


Escribe Lic. Diana Braceras
Psicoanalista, Equipo Interdisciplinario de Oncología
Correo electrónico: braceras@cancerteam.com.ar


Por primera vez ha llegado a los medios 'oficiales' noticias del inexistente debate intercultural respecto de las medicinas indígenas, la concepción de la salud y de la enfermedad y los procedimientos prácticos preventivos, aplicados por milenios enla América India, o Abya Yala, como se llamaba el territorio antes de la invasión colonizadora.

La iniciativa del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, donde se agrupan y diseminan los mayores contingentes de descendientes de los pueblos originarios, abre una perspectiva del campo de acceso a la salud con este  reconocimiento, pero también cierra elegantemente otra mucho menos auspiciosa:

En lo fundamental no es por un desacuerdo cultural, que los enfermos kollas, guaraníes, aymaras, quechuas o mapuches, no cuentan con atención médica hospitalaria, cuando lo necesitan; sino porque forman parte de la mayoría de la población que bajo la línea de pobreza, no accede ni al boleto de un colectivo para acercarse, ni a trabajos en blanco que contemplen el estado de salud, ni remuneraciones que les permitan comprar medicación, ni condiciones sanitarias para su vida diaria: agua potable, energía eléctrica, cloacas, gas natural, calefacción, alimentación suficiente, recolección de residuos, y medios disponibles para lo que desde el más común de los sentidos puede entenderse como 'vida digna'.

La ecuación básica: trabajo, vivienda, educación y sociabilidad,  sigue siendo la 'mágica solución' para el 99% de los requerimientos de la salud pública, en todas las culturas del mundo. 

Sospecho que aunque justo, el reconocimiento de la cultura de salud comunitaria de los pueblos originarios, hoy tendrá que ver más con un cálculo de costo beneficio y gesto demagógico, que con un programa sustentable de salud pública. 

Suficiente experiencia se ha cosechado con el Plan ATAMDOS (Atención Ambulatoria y Domiciliaria de la Salud), del entonces ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Floreal Ferrara, como para asegurar que la responsabilidad compartida entre los beneficiarios de la salud pública, el manejo de los fondos comunes, y las decisiones asamblearias de todos los problemas que directa o indirectamente afectan a cada sector social en su propio lugar de residencia, es una de las vías más idóneas no sólo para la promoción y el cuidado de la salud, sino para el crecimiento autónomo de la ciudadanía como práctica democrática directa. Terreno fértil para el respeto de todas las modalidades particulares, que requieran implementarse en base a las características de la diversidad cultural, las necesidades y el nivel de complejidad de las prácticas que se requieran.

Así explicaba, el año pasado el dispositivo ATAMDOS, el Dr. Ferrara a los estudiantes de primer año de la Carrera de  Medicina de la UBA:

 

"El ATAMDOS consistía en un grupo, en un equipo interdisciplinario, auténticamente interdisciplinario. ¿Por qué dije la palabra 'autentica'?, se los voy a contar mejor. Estaba compuesto por un médico, una enfermera, por un psicólogo, por una trabajadora social, por un bioquímico y por un odontólogo cada 2 (dos)  ATAMDOS. Ese grupo atendía 300 familias. En una área señalada por ellos. Atendía todas las situaciones que debían atenderse en salud. Y eran los responsables de la salud de ese grupo. Ese grupo tenía una característica fundamental. Ganaban exactamente  lo que ganaba yo como Ministro de Salud, no me acuerdo la cifra pero creo que eran como 5000 mangos.

Yo ganaba como ministro 5000 mangos y ellos médicos, enfermeras, trabajadores sociales etc. Ganaban exactamente lo mismo. Pero había una responsabilidad. Ninguno podía trabajar en otro lado. Esto era exclusivo y con retención de título.

Hicimos aproximadamente 900 nombramientos, una sola persona me falló. Que fue una trabajadora social de Tandil, que vino después a explicarme porqué había sido, pero esto era una regla de oro. Y ninguno más metió la pata. Y además porque las 300 familias, esto es la revolución, eran quienes manejaba la guita, quienes manejaban absolutamente el presupuesto del equipo. Eran los que controlaban y dirigían, discutían y resolvían los problemas de salud. Cuando se ponen en camino en nuestro país allá por los finales del siglo XX, nuestro pueblo tenía el antecedente gremial y sanitario de manejarse en asambleas.  Nosotros por el 87 ya nos manejábamos por asamblea, todo se manejaba por asamblea. La asamblea elegía el Consejo de Administración. Yo iba frecuentemente a las asambleas." (...)

 

La comunidad de los Toldos, desde donde la asamblea popular reclama la habilitación de un centro de atención para la salud, que contenga las prácticas ancestrales mapuches, es uno de los lugares donde la organización comunitaria da sus frutos: centro cultural, radio, educación artística, enseñanza de la lengua originaria a las nuevas generaciones, etc. El reclamo de su territorio y la recuperación del predio enajenado por la iglesia católica, para el funcionamiento de un centro sanitario mapuche, ha sido un punto de llegada del trabajo colectivo de un activo grupo de luchadores de esa comunidad, que legítimamente solicitan la propiedad colectiva de sus tierras y el derecho a la autoorganización de su centro de salud; seguramente sin renunciar a ciertos aspectos de la medicina 'occidental', 'oficial', o 'científica' que saben beneficiosos para los suyos.

En todas la prácticas llamadas con cierta subestimación 'curanderiles', hay un respeto y una muy conciente discriminación de las afecciones o dolencias que deben ser vistas por 'médicos de hospital', por no estar comprendidas dentro de la gnoseología propia, y la terapéutica correspondiente. Se derivan, normalmente los casos que requieren cirugías o medicamentos de farmacia, y son las dificultades económicas y de índole familiar o las distancias, las que impiden el acceso al sistema hospitalario.

Es que el tema del no reconocimiento de los propios límites, es más un problema de la mentalidad de 'occidente', que de la lógica subyacente a las decisiones de tradición tribal, donde la propia dinámica colectiva, va regulando los excesos y sancionando los abusos de poder o la irresponsabilidad de algunos de sus miembros.  Donde la salud, como el bienestar, es una construcción permanente de todo el grupo, no un bien ofertado por el mercado para consumo personal. Para quienes, el enfermar, es una oportunidad para replantearse los vínculos afectivos, evaluar los deseos, los desencuentros amorosos, el cumplir con las pautas de convivencia, el respeto a los mayores, la protección familiar, y lo que los médicos comprenden como el 'estilo de vida', que no se debe tanto a los 'malos hábitos' de la costumbre, como a temporarias 'pérdidas del alma', tanteos con la muerte, según estos saberes tan antiguos, de los que tenemos mucho que aprender.   

Nos contaba Liliana Antiman, dirigente de la Casa Cultural Mapuche de Los Toldos, en la Provincia de Buenos Aires, Municipalidad de General Viamonte (fotos):

 

"Nos pasa mucho con la gente de Buenos Aires, que quieren saber sobre nosotros y llegan y hablan, hablan, hablan y hablan... y hablan. No sé con qué información se van. Ellos hablan y nosotros callados. Pero aquel que sabe escuchar, después puede reflexionar sobre lo que se está hablando. Nosotros somos muy abiertos al diálogo, pero... ¡ nos han robado tanto! Hasta las palabras nos roban"


Ngillatun lafken mapu mew(2) Nguillatún en la costa
Katxütual ta filla
kiñeke antü lafken püle mülechi pu williche
ükafentuwmekeygün weñag pu ruka mew.
Entupülxüwmekeygün chi gütxam mew
fey puwkeygün Pukatxiwe
llefentunerpufiel ngillatun mew
chi güñün ñi weza püllü
lalakü amulelu zeyiñ mapu püle.
Pu williche ka chi lafken
pewütulen
nüwtxawüfigün filla antü.

Para poner tranca a la miseria cada cierto tiempo los williche de la costa desclavan de sus ruka(3) las penas.
Se descuelgan de la historia
y a Pukatriwe llegan
espantando con el Nguillatún(4)
el maligno espíritu del hambre
que va en estampida por la cordillera.
Los williche y el mar
en vigilia
Comulgan tiempos de miseria.

(Autora: Graciela Huinao(5), traducción de Clara Antinao)


(1) Dr. Floreal Ferrara, dos veces ministro de Salud de la Provincia de Buenos (1973/4 y 1987/8), Profesor universitario en La Plata y en posgrados de administración de salud. Su obra escrita comprende: Salud y Corrupción, Tomo 1: "Una teoría de la corrupción para la salud" y tomo 2: "El discurso de la medicina", es parte de una laboriosa saga entretejida desde su Teoría Social y Salud (catálogos 1985); Teoría Política y Salud, 3 tomos (Catálogos 1992) y Teoría de la Verdad y Salud. Actualmente sigue con su tarea de escritura, dirige diversos seminarios en Colegios Médicos y realiza el asesoramiento de Obras Sociales. Se lo reconoce, junto al Dr. Ramón Carrillo, como los dos más grandes sanitaristas argentinos que produjeron importantes puntos de inflexión en la Salud pública.
(2) Epu mari ülkatufe ta fachantü, 20 poetas mapuche contemporáneos, edición bilingüe. Selección de Jaime L. Huenún. Versión Mapuzungun de Víctor Cifuentes, Lom ediciones, Santiago de Chile, 2003.
(3) Ruka o ruca: casa mapuche.
(4) Nguillatún: Rogativa. Una vez al año se celebra el Nguillatún, ceremonia propiciatoria que se practica desde el tiempo más remoto de su historia. El Nguillatún regularmente termina con el conchotún, acto de reconciliación e iniciación de nuevas amistades.
(5) Graciela Huinao: Escritora mapuche, reside en Santiago de Chile. Ha publicado Walinto y el volumen de relatos autobiográficos La Nieta del brujo.

Así editorializa la prensa indígena la noticia:
http://www.nodo50.org/azkintuwe/
http://www.prensaindigena.org.mx/