ENFERMEDAD ORGÁNICA, TRAUMA Y DUELO: RELACIONES PELIGROSAS
Lic. Diana Braceras
Si un acontecimiento
desgraciado o una circunstancia específica adquieren carácter traumático, tal
como el duelo por pérdidas desgarrantes, es en virtud de lo que implican como
anticipación de lo siempre sabido y negado: Ante estas conmociones
subjetivas que irrumpen y quiebran el narcisismo, se escucha decir: 'nos soy el mismo'/'soy otra persona'.
También son reconocibles estas palabras en los pacientes que están atravesando
una situación de diagnóstico como el que implica el cáncer, su tratamiento y
aún, en el ansiado tiempo posterior que muchos disfrutan libre de
enfermedad
Las relaciones entre serias
enfermedades orgánicas y las
dolencias del amor, los duelos o los traumas, son referidos más o menos
mecánicamente en la bibliografía 'psi', situando las penosas circunstancias de
la vida de las personas, como antecedentes de la pérdida de su salud, aún de sus
vidas.
De una guerra, de un exilio,
de un abandono, de una traición, de un cáncer... ¿quién vuelve? ¿Quién es el
sobreviviente? Como si algo de difícil
elaboración o procesamiento psíquico, pudiera favorecer una formación
materialmente distinta, afincada en el cuerpo orgánico, en íntima relación con
la afección subjetiva, en más de un sentido de sucesión temporal.
El que sobrevive y cómo
sobrevive, es la incómoda memoria viva de la muerte que sobrelleva. Pero en el
caso de las enfermedades orgánicas, tales como el cáncer, es necesario hacer un
corrimiento e investigar un 'antes' de la 'cruel' enfermedad, sin significar a
la misma con una carga traumática justificadora que clausure las preguntas con
el lacre de la 'fatalidad'.
Seguramente que no hay que ceder a la fácil generalización
'psicosomática', de aplicar esta hipótesis a todo el campo de las afecciones
médicas, el caso por caso, es un requisito epistemológico en nuestra disciplina.
La relación trauma-duelo-enfermedad sigue siendo contingente, no es necesaria, a
veces es posible y demostrable, dentro de los parámetros teóricos del
psicoanálisis.
Definición de trauma: "donde
eso estaba, yo vengo a ser"1
Tanto en el trauma como en
el duelo, el afectado, no volverá a ser el mismo, el que fue. Se instala un
'agujero' a rellenar con recuerdos, con palabras, con fotos, con escritos u
otras producciones. Todas implican cierto nivel de acción, de actos, de
actividad, de actuaciones, hacia el exterior (el exterior del órgano psíquico,
diríamos freudianamente, es el mundo y/o el cuerpo, involucrando diversas
dimensiones del organismo) Con relación al hacer con el
trauma o el duelo, el implicado puede tanto ser 'sujeto' de esta producción,
como objeto producido. No pocas veces, un suicidio es el producto de otra muerte
intolerable. Respecto de la enfermedad muchos pacientes afirman con certeza:
'Hice un
cáncer' Así como la angustia, la
caracterizamos como la caída del sujeto, ante algo que funciona como la
anticipación de la muerte, en el trauma, la muerte sucede sin anticipación, ya
no sólo se trata del peligro de desaparecer de escena como sujeto, sino es la
desaparición misma lo que sintetiza al trauma, bellamente expresado en la
medicina ancestral como 'la pérdida del
alma', sin la cual no se puede restablecer la salud, ni retomar la vida.
El cuerpo como espacio de
lectura de la subjetividad (gitanos
lacanianos) 1) El cuerpo es una de las
dimensiones de la subjetividad. Saber del goce inherente a los cuerpos, más allá
del placer, puede llevar la noción de salud a otra dimensión no
restrictiva, a la de servir de
barrera al goce del cuerpo. La menor tensión, la constancia, el equilibrio
pueden coincidir con la ignorancia, la indiferencia, el empobrecimiento de la
vida. El cuerpo habla, lo
desterrado retorna, demanda interlocutor y se dirige a un saber, para que sus
inscripciones puedan ser descifradas por las palabras. ¿Quién está en posición
de poder leer el cuerpo? No sólo las manos, con la
simbología analógica con que leen el futuro las tradiciones de los pueblos
nómades, los que llevan sólo su piel, por domicilio existencial.
No sólo a nivel de signos e
indicios, con los que la medicina construye sus mapas: los ojos, la lengua, los
ruidos, los colores, olores y detritus... 2) El cuerpo es una
superficie apta para mostrar los signos de las historias del deseo, y de las
consecuentes muertes, y sufrimientos encarnados. Es una superficie donde
alojar signos borrados: huellas. Transformarlos en escritura
implica el trabajo de 'inscripción'. La inscripción en el cuerpo
es huella de la palabra del Otro. Una lectura se establece
cuando hay una convención de lectura que permite leer y un requisito ciertamente
reprimido: condiciones de posibilidad histórica para reconocer dónde hay un
texto y dónde un paradigma dominante lo desconoce, lo destruye o lo inutiliza.
Ejemplos de escrituras no
legibles según las condiciones de posibilidad histórica:
a)
Las escrituras milenarias de
América son consideradas 'dibujos rupestres', siendo según las hipótesis de los
escasos filólogos que las estudian, los antecedentes más antiguos de pueblos
letrados jamás encontrados en otros continentes. Lo que constituiría un
reconocimiento impensable para las cronologías eurocéntricas de las
civilizaciones.2
b)
La datación de la llegada de
los griegos a Grecia fue rectificada en casi un milenio, recién a mediados del
siglo XX, cuando se pudo descifrar una escritura sobre tablillas descubierta en
Creta, llamada lineal B, efectuada por Michael Ventris, quien no era
filólogo3, y no se
sintió obligado a respetar los paradigmas de la corporación de especialistas.
Si es cierto que el cuerpo
es un vivo testimonio de los avatares de la existencia, hemos de encontrar
huellas más o menos explícitas, notables o subrepticias de las conmociones más
significativas. Así como la medicina reconoce las cicatrices o los efectos
crónicos de lo que ha ocurrido en un cuerpo... ¿nosotros reconocemos la
subjetividad en las producciones materiales del cuerpo de nuestros pacientes?
El organismo es el
territorio de exclusión para la práctica psicoanalítica ordinaria, Freud no
dejaría de señalarnos que allí donde nuestra práctica descarta el análisis, justamente sería el lugar
más propicio para sembrar las pistas que nos pudieran orientar para hacer
conciente algo que insidiosamente condena al sujeto, o lo amenaza, hasta la
muerte. En el escabroso campo entre
medicina y psicoanálisis, también hay una 'carta robada', en la ostentosidad de
las enfermedades orgánicas más temidas, que pocos se animan a leer, aunque los
resultados suelen resultar tan terroríficos como los cuentos de Poe. Hay sin embargo algunas
herramientas que nos pueden ayudar, con los retaceos teóricos de nuestro campo,
por ejemplo, de un escrito del psicoanalista Juan Ritvo, que no se refiere a
nuestro tema, extraje lo que considero un aporte al mismo:
Huella: signo en estado de
borradura. Escribir: requiere una doble
articulación. a)
forma vocal: unidades no
significativas = letras, abecedario
b)
Unidades significativas de
sentido = palabras, frases Siguiendo a Ritvo: Lo que
hay en el cuerpo son inscripturas:
palabra del otro. Se puede llevar en segunda instancia a una escritura
borromea: donde obtendrá el sentido dado por el discurso. La existencia
humana apunta a la inscripción histórica del padecer subjetivo, que el Otro
reconozca ese pasaje del sujeto por 'el aguante' y la tolerancia a la porción de
infierno de su historia personal o colectiva. Muchos de ellos leemos, muchos
otros no. Algunos ya están escritos, otros infiernos no encuentran más que los
cuerpos para transmitirse. El olvido puede
ser puesto en función de un decir, con relación a la memoria.
La repetición no
tiene que ver con el olvido y la memoria sino con el escrito, con la letra.
Repetición de un escrito. Pero lo escrito,
no siempre es homogéneo, puede que como en las escrituras ideográficas, también
encontremos algo distinto a la letra, imágenes, formas, a descifrar y
contextualizar, un colagge más afín a
las lógicas de magmas que a la lógica binaria con la que acostumbramos a leer la
diferencia significativa de los signos de la lengua.
Las escrituras
ideográficas, o jeroglíficas, en su origen eran la representación gráfica del
objeto, del gesto o de la acción de la cual se quiere hablar o es necesario
establecerla, como marcación de algo trascendente, nodal, que requiere ser
manifestado. No es accidental
que hayamos recurrido a ejemplos de la historia de las escrituras, es posible
que de la lectura de trabajos de otras áreas de la cultura, como los citados,
reunamos instrumentos para pensar distinto, en los bordes esclerosados de la
clínica. Es curioso, pero
también encuentro cierta analogía en la búsqueda, con algunas posiciones
filológicas: no sólo dedicadas a la historia de las escrituras comparadas, sino
a buscar las leyes que gobiernan las modificaciones de las letras y de los
caracteres en general y sus relaciones con los acontecimientos históricos.
Repito: Se correlacionan las modificaciones de la escritura con los
acontecimientos históricos. El campo del
Psicoanálisis se cultiva con ciertas certidumbres, cuando lo que se cosecha son
'lapsus': campo del lenguaje y de la palabra. Pero donde el
lenguaje toca lo real, donde la operación de represión es un lujo
inaccesible, el campo requiere de
un trabajo en el terreno heterogéneo y pedregoso del dolor, donde la siembra en los agujeros yermos de los
surcos, no se parece a la poesía y a los sueños, más bien a las pesadillas.
Donde puede que
germine un día la palabra y los actos, que den cuenta de lecturas que dan
sentidos a las vidas y a las muertes, con la cosecha amarga de algunas verdades;
o nos gane la inmovilidad del sujeto y el silencio insidioso, uno de los nombres
freudianos de la muerte, propicio para que el organismo construya el ideograma o
el jeroglífico de su propio infierno.
1 Braunstein, Néstor, El goce, concepto lacaniano, Avellaneda,
Rep. Argentina, Siglo XXI, 2006.
2 Ottolenghi, Aldo, Civilizaciones Americanas Prehistóricas,
Buenos Aires, Hachette 1980. Pág. 185/6: "He clasificado además
en América del Sur escrituras sumamente parecidas a las semitas del sur. Este
conjunto de escrituras sugiere que en América del Sur, en época actualmente prehistórica, existieron
muchas civilizaciones letradas; no estamos en condiciones de afirmar con
exactitud, por falta de suficientes elementos probatorios, si las antiguas
civilizaciones letradas del Medio Oriente son hijas de las americanas, si las
americanas (lo que no parece probable) son hijas del Medio Oriente, o si las dos
provienen de un tercer conjunto de civilizaciones, actualmente desconocido" La
hipótesis del autor, desarrollada en Orígenes de "Surge evidencia que,
contrariamente a los que se pensaba hasta ahora en los medios especializados, en
la época pre-cristiana existieron varias civilizaciones letradas en esta parte
del mundo, y que sus escrituras parecen ser más antiguas que las de Medio
Oriente emparentadas con ellas. Estos descubrimientos aconsejan
reexaminar las teorías actuales sobre el origen de las escrituras y de antiguas
civilizaciones, que son las madres de nuestra civilización
occidental." 3 Castoriadis, Cornelius, Lo que hace a Grecia. 1 De Homero a
Heráclito. Seminarios 1982-1983. La creación humana II. Buenos Aires, Fondo
de Cultura Económica de Argentina, 2006, Pág. 83: Seminario del 24 de noviembre de 1982:
"¿Por qué el lineal B permaneció indescifrable durante tanto tiempo? Porque la
ideología dominante, tanto en los filólogos e historiadores como en los
arqueólogos, sostenía que la escritura cretominoica -y probablemente también la
civilización micénica- era pre-griega, y que no eran griegos quienes habían
escrito esos textos. En criptografía, como ustedes saben, si no tenemos una
hipótesis sobre la lengua en la que se ha escrito un texto, estamos en una
oscuridad total. Estaban pues esas tablillas en lineal B, y para descifrarlas
era preciso partir de una hipótesis sobre la lengua. Pero había una lengua que
se excluía sistemáticamente: no podía ser griego. [...] Entonces, en 1952,
Ventris, contrariamente a la hipótesis admitida en general, dijo: supongamos que
es griego. Y el desciframiento tuvo lugar."