PSICOLOGÍA CHATARRA:
VIDEO JUEGOS 'SALUDABLES'
En estos
crueles tiempos de las guerras generalizadas por los países más poderosos del
planeta, de manera manifiesta como en
Irak o de 'baja intensidad' a través de las corporaciones que comandan la
masa de capital extorsivo, para doblegar las políticas nacionales, la vida de las personas se reduce a un
juego, donde si perdés te morís: 'en un escenario 3D y en primera persona.'
Una 'psicología' funcional a los buenos negocios, siempre aportará al producto,
la tranquilizadora dosis de esperanza, y al productor, la lubricación
'científica' para introducirlo, al
mercado. 'Game over a la
enfermedad'1,
artículo de suplemento de fin de semana, en unos de los diarios
más vendidos en la clase media argentina, seguramente repetido por otros medios,
del mismo grupo monopólico de información, o en todos, dada la uniformidad del
material que tiene acceso a la difusión masiva. La 'noticia' de la aplicación de
videojuegos en los tratamientos médicos (cáncer, diabetes, obesidad), se
legitima con 'resultados medibles', ponderados por el British Medical Journal, por lo que la
aplicación se extendería a otros pacientes con 'trastornos' tan disímiles como
distrofia muscular, autismo, problemas de socialización y hasta chicos con
trastornos por Déficit de Atención/Hiperactividad (diagnóstico ideológico si lo
hay, que medica la falta de adaptación a los dispositivos escolares/familiares),
según se cita en el mencionado artículo. La
prescripción médica de 'juegos saludables', como 'Re-Mission' (para pacientes
con cáncer), 'Inmune attack' (patologías del aparato inmunológico) o 'Body
Mechanics' (para obesos y diabéticos), se apoya en la utilización de la
'adicción' a los videojuegos y la explotación de la lógica binaria del
pensamiento único, en sintonía con la ideología dominante: todo se reduce a una
guerra a muerte de Superhéroes contra En un
informe teórico presentado en el XI Congreso de los Psicoanalistas de lengua
francesa, reunido en Bruselas a mediados de mayo de 1948, Jacques Lacan presentó
"La agresividad en Psicoanálisis"2, con la intención de
establecer un concepto de 'agresividad' para objetivar hechos que puedan
considerarse bajo esta categoría teórica. Como veremos, se describe exactamente
el lugar subjetivo que se prescribe como 'saludable', modelo discursivo de la
paranoia: "Por eso
nunca, salvo en un límite al que los genios más grandes no han podido nunca
acercarse, es el yo del hombre
reductible a su identidad vivida- a
lo que cree que es-; y en las
disrupciones depresivas de los reveses vividos de la inferioridad, engendra esencialmente las negaciones
mortales que lo coagulan en su formalismo: "Yo no tengo que ver nada con lo
que me sucede. Tú no vales ni significas nada para mí".
Por eso se
confunden los dos momentos: -
en
que el sujeto se niega a sí mismo
-
y
en que hace cargos al
otro. Se descubre ahí esa
estructura paranoica del yo, que
encuentra su análogo en las negaciones
fundamentales, puestas en valor por Freud en los tres delirios: de celos, de
erotomanía y de interpretación delirante. Es el delirio mismo de la bella alma misántropa, arrojando sobre el mundo, el desorden de su
propio ser."3 Se trata
de 'negaciones mortales', aquellas, que convirtiendo al cuerpo en un campo de
batalla, eximen al sujeto de dar cuenta de su lugar, de sus deseos, de su
historia, de su propia novela respecto a lo que le pasa por la vida y por el
cuerpo. La
psicología 'chatarra', que llena de argumentos de marketing la angurria de los
mercaderes del padecer humano, proveerá el modelo identificatorio de un
'nanorobot' que induzca 'una actitud mental positiva' y 'adhesión a los
tratamientos' que se le propongan al paciente en su vida real.
La
superficialidad distractora, alimenta las 'negaciones mortales', en un momento
de fértil planteamiento para el paciente, de preguntas esenciales a la vida:
¿qué me pasa? ¿Porqué llegué a esto? ¿qué quiero de mi vida? ¿tengo alguna
responsabilidad en lo que me pasa? ¿Quiero vivir? ¿qué pasa además de una
enfermedad y un tratamiento médico? ¿Es la enfermedad lo que me abruma? ¿En qué
cambió mi vida? ¿Había necesidad de que algo cambie? ¿Quiero que todo retorne a
la situación anterior al enfermar? ¿Hago la vida que quiero? ¿Quiero a alguien
en mi vida? ¿A quién tengo junto a mí? ¿Porqué estoy sólo/a? ¿tengo motivos para
vivir? ¿Alguien quiere mi muerte? ¿Deseo más la muerte que la vida? ¿Qué estoy
dispuesta/o a hacer para vivir y cuál es el límite? ¿Estoy vivo/a? ¿Qué es para
mí vivir? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Si sólo se
trata de apretar una tecla de la 'compu', para hacer estallar células cancerosas
y colonias de bacterias oportunistas, que se están apoderando del territorio de
'mí cuerpo', la pantalla, como un espejo devuelve la imagen terrorífica o
jubilosa de la derrota o el triunfo, en una lucha imaginaria, excluida del lazo
social, de la comunicación con el otro, de la palabra y los afectos, de la
reflexión y la creatividad, entregado el paciente a la pura acción mecánica que
dependiendo de la reflejos, animaliza la respuesta al padecer humano en un juego
enajenante y narcisista.
Los
estudios psicoanalíticos tratan de trabajar hipótesis acerca de las afecciones
del cuerpo orgánico, situándolas con relación a los dos ejes fundamentales: el
inconciente y el goce del cuerpo; reflexiona sobre las maneras en que las
realidades orgánicas interfieren con la problemática del sujeto y por dónde
pasan las diferencias: se trate de construcciones neuróticas del cuerpo,
fenómenos que bordean las psicosis como la hipocondría, alteraciones
superficiales de la imagen, lesión de órgano, etc. A
diferencia de las ratas, conejos, perros o monos, lo terapéutico en el ser
hablante, no puede propiciar dejar de lado el lenguaje y limitarse al manejo de
signos positivos o negativos que disparen actos reflejos, cuanto más acelerados
e impensados, más eficientes. Justamente en las lesiones orgánicas, de una u
otra forma nos encontramos con efectos de 'coagulación' de la palabra, con
detención del deseo, con corte de lazos personales significativos, con dolores
indecibles y densos silencios que estallan en el cuerpo, presencias mudas que
condensan generaciones de mensajes, mandatos y dichos hechos carne en alguien,
en una coyuntura específica de la vida, a la que responde con una reacción
'epistemosomática'. ¿Un saber encriptado en el cuerpo?
Habrá que crear las condiciones para
encontrar las palabras que nombren y construyan la historia que ese cuerpo
soporta. Historia que no será lineal, historia humana atravesada por hitos de la
gran Historia de los pueblos y del lugar que le cupo a la familia, a los amores,
los quiebres, los terrores, los traumas, las pérdidas y las heridas singulares
del portador de la lesión y los tiempos, laberintos y bifurcaciones que
encuentran un cuerpo y su imagen a lo largo de la vida, desencontrados,
insuficientes, abismados en su diferencia, a veces
mortal. Aludiendo a la diferencia del
Psicoanálisis con abordajes conductistas fat food, trasfondo de las propuestas
de los 'juegos saludables', respondía un defensor de lo breve: "al contrario del
psicoanálisis, utilizamos un tacho de basura: cuando una hipótesis no se
verifica, la tiramos y entra en juego otra"4
Vale
también el método, para las hamburguesas de Mac Donall.
7 de mayo
de 2007 1 Garabetyan, Enrique, 'Game over a la
enfermedad', artículo del Suplemento de Ciencias de Página 12, Buenos Aires, 3 de marzo de
2007.
2 Lacan, Jacques, "La agresividad en psicoanálisis", en Escritos I, México 1984, Siglo XXI
editores, Pág. 3 Aclaración entre guiones, resaltado, puntuación
y traducción son mías, para hacer más claro el párrafo, en nuestra modalidad de
habla.
4 De una entrevista en Le Nouvel
Observateur con Jacques Van Rillaer, defensor de las terapias
cognitivo-conductuales, según la nota de Mathilde Gerard, en Ñ, revista de Cultura del grupo Clarín,
28 de abril de 2007. Pág.
11