A MODO DE
RESPUESTA
La
respuesta, es algo compleja, pero también responde a la ilusión que la orienta:
-
“Usted, que trabaja con pacientes oncológicos, utiliza esta metodología? Es
decir si el optimismo es utilizado para lograr la cura a una enfermedad.
'Optimismo' o 'actitud
positiva' constituyen nociones ideológicas, esto es representaciones que el
sentido común instala sobre la base de sensaciones u observaciones empíricas
reveladas por la conciencia o expresadas en la conducta observable; según
modelos culturales compartidos por una sociedad. Estas 'abstracciones simples',
tal es su categoría epistemológica, están estrechamente ligadas a valores
morales clasificados como positivos o negativos, buenos o malos, saludables o
patógenos, etc. De ninguna manera son datos sobre los que se pueda basar un
método consistente de una práctica terapéutica con cierto rigor. Sí constituyen
nociones sobre las que se asientan pre-juicios, creencias o expectativas
imaginarias, que pueden ser confirmadas o no, en un 50%. La cura de una
enfermedad como el cáncer, lamentablemente no depende de la imaginación.
La pregunta que sostiene este
tipo de planteos es más amplia, excede una interrogación sobre el estado de
ánimo de los enfermos, depende de la idea que se tenga en cuanto a la relación
entre cuerpo orgánico y psiquismo, sus mutuas influencias y determinaciones.
Este planteo sólo puede ser
considerado desde una perspectiva psicológica que identifica sujeto=conciencia.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que como todo fenómeno conciente, el
'optimismo' o el 'pesimismo', resultan efímeros, ya que dependen de una red de
pensamientos, de ideas y situaciones coyunturales que suelen ser muy cambiantes
y referidas a vínculos concretos. A veces, según sea el interlocutor, se acomoda
el estado anímico a la circunstancia, a la característica del vínculo, a la
demanda amorosa o a la intención subjetiva. Utilizar este camino, plantea lisa y
llanamente intervenir desde la 'sugestión', para convencer al paciente de algo,
tan incierto y engañoso, como cualquier esperanza común y corriente. Como
práctica profesional creo que sería una impostura o un intento voluntarista no
ajeno a otro tipo de influencia cualquiera como la religiosa o la de cualquier
vínculo amoroso o piadoso.
Su campo de acción es el de la
adaptación, el control, la cuantificación y la organización de la realidad a
través de modelos de 'ser'. No estamos así, en un nivel explicativo de los
datos, sino en una descripción tendiente a identificar 'logros', orientar
opiniones y gobernar conductas prescriptas como 'saludables', según los
pre-juicios de la comunidad que comparte esta ideología.
Mi práctica, que se fundamenta
en la teoría psicoanalítica, opera con conceptos, instrumentos teóricos que
intentan explicar y dar cuenta de objetos teóricos, es decir deducibles, no
observables, tales como el aparato psíquico, el inconciente, la pulsión, el
goce, etc... Lo que cuenta es dar una explicación lógicamente construida a cerca
de cómo operan los mecanismos de producción de lo que sí podemos observar: Cómo
está organizada la realidad, y cuáles son las condiciones para su estabilidad o
para su transformación. En este contexto, los estados de ánimo son efectos de
una estructura a develar, sobre la que nada se puede decir a-priori, ni siquiera
que sea bueno o malo, el 'optimismo o el pesimismo', cada situación es planteada
como singular y hay que dar cuenta de ella, con la teoría, no con la valoración
social.
A veces, una actitud juzgada
'pesimista' resulta la forma más productiva de registrar la realidad y
comprometerse en un tratamiento complejo que requiere decisiones difíciles.
Otras, el 'optimismo' es una manera de expresar el deseo de vivir, o la
desestimación de la gravedad de la situación orgánica, o la negación lisa y
llana de la enfermedad. En fin, que nada se puede decir de un estado de ánimo o
una actitud, sin más. Es el edificio estructural del sujeto, con toda su
complejidad, el que va a responder a favor o en contra de la sobrevida, en
combinación con las propias determinaciones biológicas que no constituyen
simples epifenómenos de lo psíquico. Tampoco lo contrario.
Por último, para establecer la
diferencia fundamental entre una y otra práctica, con sus respectivas nociones o
conceptos, es central tener en cuenta que para el psicoanálisis, los efectos
determinantes del sujeto son productos inconcientes que no dependen de la
voluntad orientar hacia metas sanitarias. Las actitudes sentimentales del Yo, se
caracterizan por el desconocimiento estructural de aquello, de lo cual dependen,
por lo cual pueden ser tan engañosas como cualquier producto de la imaginación
propia o ajena, incluso de un buen intencionado terapeuta. Lo que es indicado,
en tal caso, ya sea que el paciente se manifieste 'optimista' o 'pesimista', es
investigar qué quiere decir con esas expresiones, que ideas sustenta, en qué se
basa, porqué, sin eliminar la posibilidad contraria, ya que sean tratadas como
intuiciones, deseos, pálpitos, temores o maldiciones, es el paso por la palabra
lo que permite tomar una posición que mejore las posibilidades de preservar el
cuerpo, de los estragos de la biología y de la historia. Justamente las
enfermedades, suelen brindar 'sin querer queriendo' la posibilidad de hablar de
sufrimientos silenciados, de encrucijadas mortales y deseos amortajados que
laboran hacia lo peor, mucho antes del diagnóstico de una 'cruel
enfermedad.'
Estas consideraciones no pretenden
abarcar toda la problemática que abre la ‘sencilla pregunta’, pero con esto me
parece, que algo se puede poner en relieve en un panorama, que desde el sentido
común, suele achatarse linealmente hasta la ingenuidad.
Esa misma tarde, en que formularon el
interrogante que dio pie a esta nota, fui a ver una paciente internada, estaba convencida
que su cáncer no tenía cura y en cuestión de días se despediría de la vida,
muriendo tranquilamente durante el sueño. Finalmente, luego de la consulta
médica y con cierta desilusión concluyó:
- “Ahora ya no soy tan
optimista, parece que
tendré que hacer una quimioterapia porque mi cáncer sí tiene cura. No me imagino
en qué va a terminar todo esto!”