Sobre el Plan Remediar

Escribe: Irene Telias, Estudiante de Medicina, Universidad de Buenos Aires.
e-mail: telias.irene@gmail.com


        Descripto muy someramente, el Plan Remediar es un plan lanzado por el Ejecutivo Nacional ( a cargo, al momento del lanzamiento, del otrora presidente Eduardo Duhalde), en el contexo de la declaración de Emergencia Sanitaria Nacional por medio del cual se asegura la provisión de un grupo básico de medicamentos a centros de atención primaria de la salud (CAPS), es decir, pequeños centros, salitas, y muchas veces hospitales que funcionan como centros de atención primaria. Todo esto con el objeto de garantizar el acceso gratuito a medicamentos a quienes hoy no tienen real acceso al consumo de los mismos, es dcir las 15 millones de personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza o no tiene cobertura de obra social.

        Es un plan que tiene indudables beneficios por lo menoos al ser analizado desde la óptica de lo individual: por un lado hay un grupo limitado de individuos que antes, por no tener los ingresos necesarios como para comprar los medicamentos ahora, gracias a la existencia de dicho plan, tiene la posibilidad de acceder a lo mismos de forma gratuita, por otro lado el Ejecutivo Nacional (siendo el responsable máximo de dicho poder el presidente constitucional que asumió su cargo con menor apoyo en la historia de la Argentina, el 22,2% detrás de la popular figura de Carlos Manem) es ahora quien tiene la posibilidad, con bombos y platillos, de anunciar que se preocupa por la salud de los argentinos menos afortunados contribuyendo así a aumentar su popularidad.
        Es un plan que tiene, sin lugar a dudas, diversos aspectos a cuestionar. Resulta extremadamente tentador y atractivo, siempre que nos referimos a políticas de Estado (aquel cuya función es garantizar uno de los derechos personalísimos: el derecho a la salud conforme los estipulan los artículos 31º y 75º inc. 22 de la Constitución Nacional que otorgan carácter de Ley Suprema de la Nación a los tratados internacionales en que se dispone a la salud como un derecho universal) el término gratuito, sin embargo, está claro que el mundo en que vivimos los elementos tangibles, aquellos intercambiables, y especialmente los medicamentos, distan bastante de ser realmente "gratuitos", siempre hay alguien que debe pagarlos. En el caso de este plan es el Gobierno quien asume el gasto a costa del pedido de un préstamo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que a priori plantea dos cuestiones: una, el hecho de que un préstamo es una suma de dinero, un monto fijo cuyo uso es claramente finito, el dinero se agota y hay que encontrar otra forma de financiaciamiento. Si bien es cierto que de hecho ya hubo una prolongación del préstamo inicial (cuyo límite en un principio estipulado había sido el 2004 y fue extendido en el 2003 hasta el 2007), esto no indica de ninguna manera que la política siga en esa dirección. La otra cuestión, que casualmente indica que el préstamo podría ser ad eternum, es que más allá de que la misón del BID proclamada por él mismo sea "contribuir a acelerar el proceso de desarrollo económico y social, individual y colectivo, de los países miembros regionales en vías de desarrollo"
(http://www.iadb.org/aboutus/I/mIssion.cfm?language=Spanish) , dicha institución es un banco, y como tal se financia con lo intereses que cobra específicamente por los préstamos que realiza. Es decir, no solo Argentina infla con esta medida su deuda externa (que el 31 de marzo de 2003 alcanzaba la abrumadora suma de 145.504 millones de dólares- http://www.lafogata.org/depedro/dep_impag.htm), sino que además está sujeto a las disposiciones que dicha institución considere requisito para el otorgamiento del préstamo, es decir, de cualquier maner se atenta contra la libertad de un pueblo. Entonces, es un plan basado claramente en el gasto, en el consumo, en el agotamiento de recursos monetarios en un país donde éstos son los que claramente escasean. Los medicamentos se compran a laboratorios extranjeros (a precios muy bajos, por cierto, de hecho, según publicita la página del plan, el descuento recibio por comprar a tan gran escala hace que los precios sean hasta un 90% inferiores al precio de venta al público). Sin embargo hay algo que en este país básicamente no escasea y esto son los profesionales, en particular quienes podrían participar en la producción nacional de medicamentos: 32.1 médicos por cada 10000 habitantes y 5.1 farmacéuticos por cada 10000 habitantes (indicadores 2005 mecon/OPS), ellos junto con químicos, biotecnólogos, biólogos, etc, capacitados para participar de dicha empresa. De hecho hay una infraestructura actual de laboratorios trabajando en la producción nacional de medicamentos a la que un incentivo haría crecer sinificativamente y por tanto generar, no solo aquello de lo que carecen 15 millones de argentinos sino que además trabajo para todas aquellas personas que de alguna manera estuvieren involucradas en la producción de los mismos.
        Si hablamos de producción de bienes no tenemos por qué acotarnos a analizar la produción de aquellos intercambiables.Qué más productivo que invertir en algo que pudiera autoperpetuarse y cuyo real funcionamiento haría ahorrar millones al país ? Una red de Atención Primaria efectiva, que de hecho atienda la necesidades básicas de una población excluida, que de hecho haga que los hospitales, muchas veces colapsados se descarguen y puedan funcionar como lo que de debieran ser: centros de atención de más alta complejidad. Esta red no está armada en la Agentina, está claramente descentralizada estando los centros de salud a cargo (especialmente a nivel de la Provincia de Buenos Aires) de los Municipios, no integrada dentro de un plan de proyección nacional: en este sentido la incorporación de los distintos centros al plan y la exigencia de reportes respecto de qué es lo que se hace en cada centro, aunque este reporte no sea más que un informe de qué es lo que se prescribe en cada uno y qué medicamentos harían falta, es sin lugar a dudas una herramienta potencialmente útil para la organización de una red (siendo que lo que muchas veces falta es información real de lo que actualmente existe). La distriución de los botiquines entre las provincias está dispuesto por el Consejo Federal de Salud, creado a tal fin, sin embrgo no está pautado en el plan la realización, aunque no hubiera sido previa, posterior, de un relevamiento poblacional respecto de qué es lo que realmente la población necesita. Ni siquiera, aprovechando los recursos con los que cuenta el plan está prevista la formación de agentes de salud que trabajaren eficazmente, es decir, la única "formación" que está prevista en el plan es la instrucción de quienes reciben el botiquín acerca de qué es lo que debieran hacer con él, y no, sabiendo que la red de hecho no es eficiente (la mayoría de los pacientes concurren directamente al hospital sin antes haber pasado por un centro de atención primaria- consultora Graciela Romer & Asiciados 1998), entonces ¿por qué no aprovechar el aparato armado para hacer un bien que pudiera durar algo más que lo que dure el prestamo?

        No puedo dejar de mencionar aquello que se hace regla, la atención puesta sobre la pastilla mágica y no sobre la atención médica integral, o peor aun, no sobre el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, por ejemplo garantizando la accesibilidad a una fuente de agua potable previnieno de esta manera las parasitosis intestinales (David Botero, Marcos Restrepo Parasitosis Humanas, segunda edición. 1992, CIB, Medellín, Colombia) que haría que el antiparasitario mebendazol (incluido en el botiquín básico) no tuviera que ser parte del mismo. Mientras no existe un sistema real y eficaz de distribción de médicos, habiendo poblaciones que recben la visita de uno por año (por ejemplo el poblado de San Isidro localizado en la provncia de Salta) y otras como la Ciudad de Buenos Aires que tiene uno cada 86 habitantes, sí existe un sistema de distribución de pastillas, tantas pastillas que si colocamos los botiquines uno al lado del otro da dos vueltas al perímetro de la Ciudad de Buenos Aires.
        Por último debo describir que,el plan prevee un sistema de control aparentemente eficaz, es decir: un control interno de quienes llevan a cabo el mismo recibiendo las planillas con la información antes mencionada, un grupo de auditores, también propios, que recorren los centros verficando el correcto funcionamiento de cada uno de ellos y hasta incluso con visitas a los hogares de quienes son beneficiarios del sistema, un convenio con las ONGs Cáritas y Cruz Roja que funcionan como reguladores ajenos al sistema, una red de participación social establecida a partir de la generación de una Comisión Asesora Intersectorial integrada por miembros de ONGs a lo largo de todo el país y con representación del sector médico y farmaceutico así como representantes de los otros ministerios del área social de la Nación lo que involucra desde la articulación de los sistemas locales de control hasta el monitoreo del programa por parte del SIEMPRO. Respecto de los canales que tiene cada centro o región de regular el funcionamiento del plan y participar activamente en la generación del mismo hay dos instancias: los consejos consultivos provinciales y municipales (usan los mismos que ya existen a partir de la generación del sistema de Jefes y Jefas de hogar desocupados programado por el Ministerio de Trabajo) y los consejos locales de salud, en relación a estos últimos, el objetivo es noble, pero creo, algo postergado, se propone (el plan se inició hace 3 años y en la página sigue publicado como un objetivo a futuro) iniciar un relevamiento con el objeto de identificar a aquellos CAPS con experiencias participativas o con mayor predisposición a iniciarlas, con el fin de promover y estimular desde la asistencia técnica, pasantías, capacitación y apoyo concreto la implementación de actividades de participación comunitaria. Para cerrar la red de control del plan existe un teléfono de llamada gratuita al que puede acceder la población entera. Pero, para concluir resulta interesante señalar lo que representantes del sector supuestamente beneficiarciario del plan dicen al respecto:

        Laura Berardo, de Barrios de Pie: "En los barrios hay altos índices de desnutrición, muchísimas dificultades de acceso a la medicación, y no hay respuesta para la gente que padece enfermedades crónicas. Se habla del plan Materno Infantil, o del plan Remediar, pero en los barrios eso no genera efectos. Por eso seguimos peleando por un sistema público y gratuito de salud al cual podamos acceder todos" y Mari Barrio, del MTD (movimiento de trabjadores desocupados) de Almirante Brown: "Nos vemos muy limitados porque hay diferencias entre los hospitales, los centros provinciales, y lo que hacen los punteros. El plan Remediar es un parchecito porque la medicación la manejan de manera punteril. No es para todos. El que trabaja para el intendente de turno, lo tiene. El Foro es importante para dar pelea en este tema, porque los desocupados somos los que más lo padecemos". Declaraciones éstas hechas en el contexto del II Foro Social de Salud en Argentina, realizado del 7 al 9 de Noviembre de 2003 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (http://www.lafogata.org/forosalud/foro6.htm). Más allá entonces de los ojos con que se analicen las declaraciones antes mencionadas, está claro que hay un sector que no está conforme con el funcionamiento del plan, y, desde lo programático carece de ciertos elementos que harían que una herramienta tan poderosa como esta fuera muchísimo más que una propaganda política.