Carcinoma de Vesícula Biliar

Escribe: Dr. Felipe Salvador Palazzo (1)




Marco Teórico

        El carcinoma de la vesícula biliar es la neoplasia maligna más frecuente del sistema biliar, y ocupa el quinto lugar entre los carcinomas prevalentes del aparato digestivo. Representa entre el 2 al 4% del total de los tumores malignos. El carcinoma de vesícula biliar y sus lesiones precursoras presentan una mayor incidencia en los países de América Latina. En nuestro país la frecuencia del carcinoma oscila desde el 3 al 10% según la década de vida. La incidencia no sólo varía en diferentes partes del mundo sino también en distintos grupos étnicos dentro de un mismo país. En los Estados Unidos, por ejemplo, es mucho más común entre los nativos americanos que en blancos o negros. En Latinoamérica, especialmente en Chile, México y Bolivia, han sido detectadas las más altas incidencias. Así en Estados Unidos entre los años 1982 y 1991 el índice ajustado a la edad para cáncer invasor fue de 0.72 por 100.000 hombres y 1.36 por 100.000 mujeres. En México en cambio es de 8.5 por cada 100.000 mujeres. En nuestro país los datos se refieren a tasas de mortalidad y a frecuencia del carcinoma en piezas de colecistectomía; pues no tenemos registro de tumores nacional y menos aún provincial (recién hace 3 meses se aprobó la ley para su implementación).

        Puede decirse que esta lesión neoplásica es característica de la edad avanzada, observándose aislados casos en pacientes jóvenes. El promedio de edad según el Atlas de Patología Tumoral de Instituto de Patologías de las Fuerzas Armadas de los EEUU es de 72,02 años, con leve variación por sexo. Un caso de una niña de la India de 11 años es el de menor edad registrado.

        Con respecto a la diferencia por sexo, la mayoría de los autores consideran mayor la prevalencia del cáncer vesicular en mujeres, con independencia de la alta incidencia de la patología vesicular en ellas, no aclarando esta relación en términos numéricos en la mayoría de los trabajos revisados.

        Si consideramos la mortalidad, la sobrevida global a los cinco años es en general baja, con una diferencia muy importante si se relaciona con el estadío tumoral y con el tratamiento quirúrgico realizado. Sin embargo, la mayoría de los casos se detectan en etapas avanzadas, no habiéndose informado además de terapias adyuvantes que prolonguen la sobrevida.

        Según los estudios realizados por el Comité Argentino de Coordinación del Programa Latinoamericano contra el Cáncer, en nuestro país la tasa de mortalidad entre los años 1.982 y 1.992 es de 3.9% en mujeres y de 1.6% en varones. En esta cifra están incluidos los carcinomas de los conductos extrahepáticos. En Tucumán, en el mismo estudio se registran cifras superiores, siendo de 3.6 % para varones y 6.1 % para mujeres. Las cifras más altas de nuestro país corresponden a la provincia de Jujuy, donde ocupa el segundo lugar en cuanto a mortalidad por cáncer. En nuestra provincia (Tucumán) corresponde al séptimo lugar.

        En cuanto a los factores de riesgo, la litiasis es el más importante en cuanto a frecuencia de asociación. De acuerdo a los distintos autores y tipos de estudio, varía entre un 50 y 90%. Sin embargo, si consideramos los pacientes con litiasis que desarrollan cáncer, corresponde sólo al 0.2%. En muchos casos de pacientes jóvenes la asociación etiopatogénica se vincula a la presencia de una unión anormal del conducto pancreático y del colédoco, fuera de la pared duodenal, sin influencia del esfínter de Oddi.

        Otros factores considerados en la patogenia del cáncer vesicular son factores genéticos que explicarían las diferencias raciales, la composición de la bilis, la presencia de calcificación parietal, antecedentes de colitis ulcerosa, poliposis familiar, infecciones con Salmonella typhi y algunos productos químicos utilizados en la industria del caucho.

        La anatomía patológica es de suma importancia, ya que el cáncer de la vesícula biliar no tiene una clínica característica y a pesar de los avances en imagenología no se ha podido efectuar por este medio una detección precoz. Por eso su hallazgo suele ser incidental, durante el estudio macro- y/o microscópico de las piezas de colecistectomía en la mayoría de los casos, salvo en las neoplasias avanzadas donde se efectúa diagnóstico de sospecha pre- o intraoperatorio.

        Si consideramos la frecuencia del carcinoma en las piezas de colecistectomía, veremos una gran variación de acuerdo a la edad y a la región. En Estados Unidos, en el centro M. D. Anderson de Houston, Texas, se observa en el 1% de todas las piezas estudiadas. En nuestro país, en un trabajo realizado en Rosario, esta cifra llega a al 3% y si se considera solo los pacientes mayores de 65 años es del 10%, cifra no confirmada. En Tucumán, un estudio revisó 3042 vesículas pertenecientes a una institución privada entre los años 1982 y 1990, analizándose la presencia de litiasis, lesiones displásicas (sin especificar el grado) y carcinoma. Se estableció que la frecuencia de presentación del carcinoma fue mayor en el sexo femenino; y su porcentaje global fue del 7,63%; sin embargo 4,2% correspondían a lesiones neoplásicas infiltrantes y el resto neoplasias in situ o displasias de alto grado de malignidad. Un 50% de los carcinomas estaba asociado con litiasis vesicular. Esta frecuencia descripta en Tucumán fue levemente inferior a la encontrada en México y Chile, donde se observan las cifras más altas. Por otro lado, con respecto a estudios en Argentina, como el realizado por Rodríguez Otero y col. en la ciudad de Rosario, con una población similar a la examinada, la frecuencia es menor que en Tucumán, lo que se correlaciona con las tasas de mortalidad de ambas provincias.

        Si consideramos que de cada 100 vesículas examinadas, cuatro tendrán cáncer invasor, este dato debería ser retenido tanto por cirujanos como por patólogos, ya que la mayoría de las veces es un hallazgo intraoperatorio o del examen macro- o microscópico. Más aún si solo tenemos en cuenta a los pacientes mayores de 80 años, de cada cien vesículas catorce tendrán cáncer.
        Si a lo anteriormente expresado agregamos que en nuestra práctica diaria y en consultorio tanto hospitalario como privado la frecuencia de esta patología tan poco usual en otras regiones hace que sea considerada para esta región del país (Noroeste y Noreste Argentino) una patología prevalente que por falta de denuncia obligatoria y registro de tumores; sólo se sospeche de su importancia.

        Nuestros próximos desafíos y compromisos serán que se implemente lo promulgado por ley en nuestra provincia en lo que respecta al Registro Provincial de Tumores, no sólo útil para esta patología tumoral sino para todas en general. Además se están iniciando las gestiones en lo que respecta a investigar la genómica de éstos tumores en colaboración con el SIUNT dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán con subsidios externos; es necesario continuar con la asistencia oncológica y paliativa y trabajos de investigación clínica para esta enfermedad, asociarnos a instituciones nacionales de la zona y de países limítrofes con igual o mayor incidencia de cáncer de vesícula biliar como Chile y Bolivia, de modo de trabajar en grupos cooperativos.


San Miguel de Tucumán, octubre de 2004



  1. Médico de Planta del Hospital "Ángel Cruz Padilla" y de CAIPO (Centro para la Atención Integral del Paciente Oncológico) donde hace tareas de Asistencia en oncología y cuidados paliativos; Docencia; Investigación en varios tipos de patologías.
    Jefe de Trabajos Prácticos de semidedicación en la Cátedra de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán; cursa la Especialización en Formación Docente de esa misma casa de estudios con pasantía y actividad como jefe de trabajos prácticos en la Cátedra de Oncología. Cursa el 2do año de su Doctorado Estructurado en esa facultad y universidad.
    El autor ha sido premiado recientemente en trabajos sobre cuidados paliativos. Actualmente prepara una publicación comunicando 2 casos de respuestas completas en pacientes con metástasis de cáncer de vesícula biliar. Realiza actividades de Extensión Comunitaria, a través de reuniones sobre prevención de patologías oncológicas prevalentes , con apoyo de LALCEC Tucumán (Asociación de Lucha contra el Cáncer).