Vacuna BCG "oncológica" para cáncer de vejiga:
Salió la nueva ley


Escribe: Dr. Pedro M. Politi
Oncólogo clínico, Equipo Interdisciplinario de Oncología
Correo electrónico: cancerteam@fibertel.com.ar

        Los motivos para alegrarse en la Argentina de hoy no son muchos. Quizás este sea uno de ellos - pero recomiendo mesura: acaba de ser promulgada la ley número 1355 para la Ciudad de Buenos Aires. Esta ley, resultado de un proyecto presentado por la Dra. Susana B. Etchegoyen(1) - temporariamente alejada de sus funciones asistenciales en el Equipo Interdisciplinario para cumplir con sus nuevas obligaciones como Diputada de la Ciudad - faculta al Ejecutivo porteño para celebrar convenios con instituciones como el Inst. Malbrán (nacional) y el Inst. Biológico de La Plata, entre otros, de modo que la Ciudad proveería recursos para reformas edilicias, equipamiento, infraestructura e insumos, y a cambio recibiría una amplia provisión de vacunas; entre ellas, la BCG.

        Uno de los usos de la vacuna BCG (en una formulación especialmente adaptada a ese fin) es la terapia post-operatoria del cáncer de vejiga, a fin de evitar recaídas. Esta vacuna se instila periódicamente en la vejiga mediante la colocación de una sonda vesical por unas horas. Actualmente, el único proveedor en la Argentina es el laboratorio Aventis Pharma, que en más de una ocasión había dado señales de querer retirarse. Por este motivo, la ley 1355 rescata el valor estratégico de la producción pública de vacunas, y en lo referente a los pacientes oncológicos, envía un mensaje : sus preocupaciones tienen eco - al menos en el área legislativa de la Ciudad.

        Con sólo pensar que podría fortalecerse la producción de esta y otras vacunas, a valores que (tentativamente) se ubicarían no menos de 50 veces por debajo del precio de lista actual, se logra, simultáneamente, apuntalar a institutos de primera línea como el Malbrán y el Biológico de La Plata (cuyo deterioro fue "supervisado" y probablemente facilitado o deseado desde niveles altos del ministerio de salud, en tanto y en cuanto permiten argumentar que "no hay más remedio que importar" - con todo lo que ello implica. Un artículo en la revista Medicina da cuenta del estado actual de desgobierno: se importa vacuna BCG por valor de 20 millones de dólares anuales. Para la Argentina, esto equivale a importar soja, ganado en pie o futbolistas (o políticos indeseables): si somos productores de relevancia mundial en esos campos! Y con aproximadamente un tercio de la "comisión administrativa" que generarían esas importaciones (financiadas con préstamos de organismos multilaterales de crédito a un país en default) se podría poner a punto, al menos, al Malbrán.

        No es que la vacuna que produce el Malbrán sea de baja calidad; por el contrario: fue designada "cepa de referencia" por la Organización Panamericana de la Salud. En otras palabras, con una modesta inversión, alcanzaría fácilmente para cubrir las necesidades nacionales, y con un poco más, habría para exportar. Y para negociar desde una posición de fuerza por el tema abastecimiento y precios.

Otros beneficios: dar una fuente legítima de trabajo a los técnicos y profesionales que la Universidad capacita, fortalecer un polo de investigación, sustituir importaciones, y colocar al Estado a cargo de sus responsabilidades mandadas por la ley.

        Como todos los esfuerzos de este tipo, éste reconoce contribuciones de varias personas: el Dr. Javier Pargament (abogado), la Dra. Graciela Scorzo (neumonóloga), la Dra Etchegoyen, y quien escribe.

        Ahora, a presionar para que se dé cumplimiento a la ley. Paso a paso.


Buenos Aires, agosto de 2004.




  1. Diputada de la Ciudad de Buenos Aires, por el movimiento Autodeterminación y Libertad.