Dioxinas en tampones vaginales y riesgo de contraer cáncer

Escribe: Dr. Pedro M. Politi
Equipo Interdisciplinario de Oncología. Buenos Aires
Correo electrónico: cancerteam@fibertel.com.ar
Página web: www.cancerteam.com.ar


   La exposición humana a sustancias como las dioxinas a partir de la dieta, cosméticos, vestimenta y ambiente es una preocupación que se hace presente en los medios masivos de comunicación en forma periódica.. Las dioxinas son un grupo de productos químicos “de desecho”, formados durante la combustión de productos químicos que contienen cloro, que se hallan presentes en el humo del cigarrillo, y en el algodón y papel blanqueados, entre tantas otras fuentes. Resisten los procesos de degradación presentes en la naturaleza y tienden a acumularse. Para una revision general sobre dioxinas, ver [1]. Las dioxinas han sido establecidas como carcinógenos en humanos, si bien los mecanismos posibles son diversos e incompletamente comprendidos a nivel molecular. Las dioxinas interactúan con receptores celulares, y modifican el nivel de expresión de diversos genes. Tienen además efectos sobre la fertilidad, el sistema neurológico, y en altas dosis, efectos adversos neurológicos (ver ref 1).

 En todo análisis de riesgo carcinogénico, corresponde establecer si hay una relación entre magnitud o intensidad de la exposición y efecto. Por ejemplo, estudios en más de 1500 trabajadores en plantas contaminadas con dioxinas, se observó modesto aumento en la incidencia de cánceres del aparato respiratorio y sarcomas, pero no se pudo deslindar claramente el efecto del tabaco, tanto ambiental como en el uso personal[2].

 

Si bien conceptualmente, lo ideal sería llegar a tener un planeta libre de estos contaminantes, una primera medida de buen juicio es comparar la exposición generada por diversas fuentes de dioxinas, y tomar acciones personales y comunitarias al respecto, pero basadas en la información corroborada y científicamente válida.

 

Dioxinas en tampones y sus riesgos para la salud humana

Dos preocupaciones importantes han salido a la luz en los medios masivos de comunicación, con referencia al uso de tampones que contengan dioxinas: el riesgo de endometriosis y el riesgo de cáncer. Examinemos la evidencia al respecto.

 

Endometriosis

La endometriosis es una enfermedad caracterizada por implantes de tejido del revestimiento interno uterino (endometrio) presente por fuera del útero. Se asocia con episodios de dolor abdominal o pélvico, y es una causa potencial de infertilidad. El tratamiento incluye terapias hormonales, entre otras. Las dioxinas podrían perturbar el equilibrio hormonal, y se especuló que podrían aumentar el riesgo de endometriosis, si bien esta conexión no ha sido demostrada[3]. Recientemente, hubo inquietud por la posibilidad de asociación (no probada) entre uso de tampones y endometriosis.

 

Un grupo estadounidense examinó el contenido de dioxinas en diversos tampones en venta en ese país y concluyó que los niveles de dioxina (atribuibles al proceso de blanqueado de los componentes) se hallaba por debajo del límite de detección del método empleado (cromatografía gaseosa/ espectrometría de masa)[4].  Si bien este resultado no invalida la preocupación completamente, señala que la potencial exposición a dioxinas por esta vía sería enormemente inferior a la exposición promedio establecida a través de la dieta.

 

Cáncer

Un análisis del contenido de dioxinas en cuatro marcas de tampones (y otras cuatro, de pañales para bebés), obtenidos en San Francisco, California, fue seguido de una estimación de la exposición, comparada con la exposición dietaria a dioxinas. A los fines de estimar la exposición, se supuso una absorción completa de las dioxinas presentes en estos productos. No se halló la dioxina más potente (2,3,7,8-tetracloro-dibenzo-p-dioxina, o TCDD) en los productos estudiados, si bien sí se hallaron trazas de otras dioxinas. No hubo diferencias entre los productos con algodón 100% y los que contenían mezclas. El cálculo realizado indicó que la exposición a dioxinas a partir de tampones sería entre 13.000 y 240.000 veces inferior a la que proviene de la dieta. Para los pañales, el cálculo fue de 30.000 a 2 millones de veces inferior exposición, comparado con la dieta. En otras palabras, que estos productos no agregarían más que una porción despreciable de la exposición a dioxinas en humanos[5].

 

Los tampones de rayon[1], técnicamente, no contienen TCDD, y las cantidades de otras dioxinas presentes no parece superior a lo observado en el algodón no blanqueado[6]. Cabe recordar que los cultivos de algodón a menudo son contaminados por pesticidas, que pueden dar origen a dioxinas. En tal sentido, el algodón sin blanquear no necesariamente está libre de dioxinas o pesticidas. En estas condiciones, no ha sido posible establecer una asociación entre exposición a dioxinas por esta vía y su hipotética contribución al riesgo de endometriosis o cáncer.

 

Otros riesgos

El riesgo de salud más importante asociado con el uso de tampones es la posibilidad de excesivo crecimiento bacteriano, que en algunos casos podría dar origen a un cuadro serio, denominado “síndrome del shock tóxico”. Una bacteria es la responsable, a través de la liberación de toxinas a la circulación. Ante la presencia de fiebre, mareos o escalofríos, se debe consultar rápidamente al médico. Pero esto no tiene absolutamente nada que ver con la presencia o no de dioxinas en el tampón.

 

Posición oficial de la FDA

La página web de la oficina sanitaria de medicamentos, alimentos y dispositivos médicos, FDA, publicó una comunicación oficial sobre este tema hace unos años[7]. En ella se refutan los falsos alegatos de riesgo de cáncer asociados al uso de tampones vaginales, ya sea por la posibilidad de contaminación con dioxinas o con asbesto. Estas falsas informaciones circulan por Internet y como correos electrónicos no solicitados. Una de las acusaciones vertidas es que las compañías fabricantes de tampones agregarían compuestos derivados de asbesto a estos productos, con la intención de causar más abundante sangrado menstrual, para aumentar sus ventas. La página de la FDA señala que esta agencia analizó tampones y no halló evidencia de asbestos en ellos, y no ha recibido reportes que señalen mayor sangrado menstrual en mujeres que usan tampones. Debido a que no se permite la presencia de asbesto (un material carcinogénico) en ninguna marca de tampón ni en otros productos, la presencia de fibras de asbesto hubiese sido motivo de severas sanciones.

En cuanto a la afirmación sobre dioxinas en los tampons, la FDA señala – en forma coincidente con lo expuesto arriba – que los análisis en busca de toxinas han dado valores por debajo del límite de detección de las tecnologías modernas, y que no se considera que haya ningún riesgo para la salud por este tema. Los tampones comercialmente disponibles en los EEUU son  fabricados con algodón, rayón, o mezclas de ambos. El tratamiento de blanqueado con cloro de la pulpa de la madera es una fuente potencial de dioxinas, pero “ese método no se utiliza más”[8]. Los métodos de blanqueado que la FDA señala se hallan en uso son: ECF (libre de cloro elemental) y TCF (método totalmente libre de cloro). Con el primero, podrían generarse dioxinas en niveles extremadamente bajos. El método TCF, en cambio, emplea peróxido de hidrógeno y se halla libre de dioxinas.

            “Debido a décadas de contaminación”, señala el documento de la FDA, “puede hallarse dioxinas en el aire, el agua y el suelo”, por lo que existiría la posibilidad de contaminación “ambiental” de los materiales. Las regulaciones actuales exigen monitoreo independiente de los niveles de dioxina en las plantas productoras de tampones. Son pocos los laboratorios capacitados y equipados para este tipo de controles. El límite de detección de los métodos actuales se ubica entre 0.1 y 1 parte por billón (“trillion”, en inglés USA).  La evaluación de riesgo realizada por la FDA ante los resultados que señalan niveles inferiores al límite de detecciòn es que la exposición a dioxinas sería enormemente inferior a la presente en otras fuentes ambientales, por lo que el riesgo sería despreciable.

Perspectiva

La evidencia de laboratorio muestra que las dioxinas, producidas durante la combustión de determinados productos orgánicos que contienen cloro) son peligrosas  para la salud. Pero si no identificamos las fuentes principales de contaminación, estaremos dirigiéndonos contra el objetivo equivocado, y no mejoraremos en nada ni el ambiente ni nuestra salud.

Las dioxinas que necesitan urgentemente considerarse, a nivel ambiental, son las especificadas por Freue en su artículo (ref 1):  las provenientes de la incineración de productos y residuos clorados, incluyendo los combustibles y aceites de motor; las derivadas del blanqueo de la pasta y del papel (no requiere explicación adicional para lectores argentinos o uruguayos), la combustión de productos que contengan PVC (juguetes, envases, material médico no esencial). Esto último es crítico, ya que la forma de disposición del material médico contaminado es, precisamente, la incineración. Hace falta reemplazar urgentemente estos materiales. Finalmente, los compuestos clorados aromáticos, tales como los pesticidas de uso doméstico, industrial o rural.

No es menos importante señalar que el humo del cigarrillo contiene niveles importantes de dioxinas.


Conclusiones
            Las dioxinas, sustancias definitivamente tóxicas en experiencias de laboratorio y en accidentes industriales, representan un riesgo planetario para la salud. No son el único, y seguramente, no el más importante, pero su continuidad depende de acciones humanas. Su capacidad de resistir los mecanismos de bio-degradación, su tendencia a acumularse (en el suelo, en el agua, en los vegetales, en los animales que ingieren estos vegetales, en los peces, y en los humanos, al alimentarnos, y en muchas situaciones, simplemente al respirar – el humo de tabaco, el humo industrial, etc) los hacen altamente nocivos, particularmente en exposición directa y/o crónica.

Pero no será con falsas alarmas como solucionaremos el problema. Los tampones y los pañales NO son el problema. La contaminación y la conducta humana, sí.

Entretanto, el cáncer de pulmón (causado mayormente por exposición voluntaria – y en menor grado, involuntaria – al humo del tabaco), los cánceres de la cavidad bucal, de la laringe, de vejiga y de riñón (entre otros), el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica, la enfermedad coronaria y cerebrovascular, la falla cardíaca, todas estas graves y frecuentes enfermedades se ven incrementadas por el hábito tabáquico. Y ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte en el mundo. Ya que estamos, el sarampión (para el cual hay vacuna) es una de las diez causas de muerte más importantes del planeta. Hay que llamar a las cosas por su nombre: la inequidad, la miseria y las degradadas condiciones de vida en su conjunto representan las verdaderas primeras causas de enfermedad y muerte en el planeta. Las demás, duras y difíciles como son, empalidecen ante esta realidad: la enfermedad y la muerte, mayoritariamente, están ocurriendo en este planeta por lo que hacemos o dejamos de hacer, como humanidad.

Un llamado a retomar la perspectiva. Y un llamado a la acción participativa. Podemos reducir la exposición a dioxinas en nuestra comunidad. Y podemos adquirir una visión más amplia, mucho más sana y solidaria. Salud que se construye entre todos.

 

Buenos Aires, octubre 2 de 2006.

 


[1] El rayón es un producto derivado de la celulosa; mayormente, xantato de celulosa, obtenido mediante el procesamiento de la celulosa extraída de fibras de la madera.



[1] Freue J. Dioxinas, cáncer y otros riesgos para la salud. http://www.cancerteam.com.ar/freue_01.html

[2] Fingerhut MA et al Cancer mortality in workers exposed to 2,3,7,8-tetrachlorodibenzo-p-dioxin. N Engl J Med. 1991; 324: 260-2.

[3] Lamb K, Berg N. J Community Health  1985; 10(4):215-25

[4] Archer JC et al. Dioxin and furan levels found in tampons J Womens Health (Larchmt). 2005 May;14(4):311-5.

[5] De Vito MJ, Schecter A. Environ Health Perspect. 2002 Jan;110(1):23-8.

[6]  Scialli AR. Tampons, dioxins, and endometriosis Reprod Toxicol. 2001 May-Jun;15(3):231-8.

[8] Interesantísima aclaración oficial de la FDA, para los habitantes del Sur, donde esa tecnología se emplea todavía.