Dioxinas en tampones vaginales y riesgo de contraer cáncer
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La exposición humana a sustancias como las dioxinas a
partir de la dieta, cosméticos, vestimenta y ambiente es una preocupación que se
hace presente en los medios masivos de comunicación en forma periódica.. Las
dioxinas son un grupo de productos químicos “de desecho”, formados durante la
combustión de productos químicos que contienen cloro, que se hallan presentes en
el humo del cigarrillo, y en el algodón y papel blanqueados, entre tantas otras
fuentes. Resisten los procesos de degradación presentes en la naturaleza y
tienden a acumularse.
Si bien conceptualmente, lo ideal sería llegar a tener un planeta libre de estos contaminantes, una primera medida de buen juicio es comparar la exposición generada por diversas fuentes de dioxinas, y tomar acciones personales y comunitarias al respecto, pero basadas en la información corroborada y científicamente válida.
Dioxinas en tampones y
sus riesgos para la salud humana
Dos preocupaciones importantes han salido a la luz en los medios masivos de comunicación, con referencia al uso de tampones que contengan dioxinas: el riesgo de endometriosis y el riesgo de cáncer. Examinemos la evidencia al respecto.
Endometriosis
La endometriosis es una enfermedad caracterizada por implantes de tejido del revestimiento interno uterino (endometrio) presente por fuera del útero. Se asocia con episodios de dolor abdominal o pélvico, y es una causa potencial de infertilidad. El tratamiento incluye terapias hormonales, entre otras. Las dioxinas podrían perturbar el equilibrio hormonal, y se especuló que podrían aumentar el riesgo de endometriosis, si bien esta conexión no ha sido demostrada[3]. Recientemente, hubo inquietud por la posibilidad de asociación (no probada) entre uso de tampones y endometriosis.
Un grupo estadounidense examinó el contenido de dioxinas en diversos tampones en venta en ese país y concluyó que los niveles de dioxina (atribuibles al proceso de blanqueado de los componentes) se hallaba por debajo del límite de detección del método empleado (cromatografía gaseosa/ espectrometría de masa)[4]. Si bien este resultado no invalida la preocupación completamente, señala que la potencial exposición a dioxinas por esta vía sería enormemente inferior a la exposición promedio establecida a través de la dieta.
Cáncer
Un análisis del contenido de dioxinas en cuatro marcas de tampones
(y otras cuatro, de pañales para bebés), obtenidos en San Francisco, California,
fue seguido de una estimación de la exposición, comparada con la exposición
dietaria a dioxinas. A los fines de estimar la exposición, se supuso una
absorción completa de las dioxinas presentes en estos productos. No se halló la
dioxina más potente (2,3,7,8-tetracloro-dibenzo-p-dioxina, o TCDD) en los
productos estudiados, si bien sí se hallaron trazas de otras dioxinas. No hubo
diferencias entre los productos con algodón 100% y los que contenían mezclas. El
cálculo realizado indicó que la exposición a dioxinas a partir de tampones sería
entre 13.000 y 240.000 veces inferior a la que proviene de la dieta. Para los
pañales, el cálculo fue de
Los tampones de rayon[1], técnicamente, no contienen TCDD, y las cantidades de otras dioxinas presentes no parece superior a lo observado en el algodón no blanqueado[6]. Cabe recordar que los cultivos de algodón a menudo son contaminados por pesticidas, que pueden dar origen a dioxinas. En tal sentido, el algodón sin blanquear no necesariamente está libre de dioxinas o pesticidas. En estas condiciones, no ha sido posible establecer una asociación entre exposición a dioxinas por esta vía y su hipotética contribución al riesgo de endometriosis o cáncer.
Otros
riesgos
El riesgo de salud más importante asociado con el uso de tampones es la posibilidad de excesivo crecimiento bacteriano, que en algunos casos podría dar origen a un cuadro serio, denominado “síndrome del shock tóxico”. Una bacteria es la responsable, a través de la liberación de toxinas a la circulación. Ante la presencia de fiebre, mareos o escalofríos, se debe consultar rápidamente al médico. Pero esto no tiene absolutamente nada que ver con la presencia o no de dioxinas en el tampón.
Posición oficial de
La página web de la oficina sanitaria de medicamentos, alimentos y
dispositivos médicos, FDA, publicó una comunicación oficial sobre este tema hace
unos años[7]. En ella se refutan los falsos alegatos de riesgo de cáncer
asociados al uso de tampones vaginales, ya sea por la posibilidad de
contaminación con dioxinas o con asbesto. Estas falsas informaciones circulan
por Internet y como correos electrónicos no solicitados. Una de las acusaciones
vertidas es que las compañías fabricantes de tampones agregarían compuestos
derivados de asbesto a estos productos, con la intención de causar más abundante
sangrado menstrual, para aumentar sus ventas. La página de
En cuanto a la afirmación
sobre dioxinas en los tampons,
“Debido a décadas de contaminación”, señala el documento de
Perspectiva
La evidencia de laboratorio muestra que las dioxinas,
producidas durante la combustión de determinados productos orgánicos que
contienen cloro) son peligrosas
para la salud. Pero si no identificamos las fuentes principales de
contaminación, estaremos dirigiéndonos contra el objetivo equivocado, y no
mejoraremos en nada ni el ambiente ni nuestra salud.
Las dioxinas que necesitan urgentemente considerarse, a
nivel ambiental, son las especificadas por Freue en su artículo (ref 1): las provenientes de la incineración de
productos y residuos clorados, incluyendo los combustibles y aceites de
motor; las derivadas del blanqueo de la
pasta y del papel (no requiere explicación adicional para lectores
argentinos o uruguayos), la combustión
de productos que contengan PVC (juguetes, envases, material médico no
esencial). Esto último es crítico, ya que la forma de disposición del material
médico contaminado es, precisamente, la incineración. Hace falta reemplazar
urgentemente estos materiales. Finalmente, los compuestos clorados
aromáticos, tales como los
pesticidas de uso doméstico, industrial o rural.
No es menos importante
señalar que el humo del cigarrillo contiene niveles importantes de
dioxinas.
Conclusiones
Las dioxinas, sustancias
definitivamente tóxicas en experiencias de laboratorio y en accidentes
industriales, representan un riesgo planetario para la salud. No son el único, y
seguramente, no el más importante, pero su continuidad depende de acciones
humanas. Su capacidad de resistir los mecanismos de bio-degradación, su
tendencia a acumularse (en el suelo, en el agua, en los vegetales, en los
animales que ingieren estos vegetales, en los peces, y en los humanos, al
alimentarnos, y en muchas situaciones, simplemente al respirar – el humo de
tabaco, el humo industrial, etc) los hacen altamente nocivos, particularmente en
exposición directa y/o crónica.
Pero no será con falsas alarmas como solucionaremos el
problema. Los tampones y los pañales NO son el problema. La contaminación y la
conducta humana, sí.
Entretanto, el cáncer de pulmón (causado mayormente por
exposición voluntaria – y en menor grado, involuntaria – al humo del tabaco),
los cánceres de la cavidad bucal, de la laringe, de vejiga y de riñón (entre
otros), el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica, la enfermedad coronaria y
cerebrovascular, la falla cardíaca, todas estas graves y frecuentes enfermedades
se ven incrementadas por el hábito tabáquico. Y ocupan los primeros lugares
entre las causas de muerte en el mundo. Ya que estamos, el sarampión (para el
cual hay vacuna) es una de las diez causas de muerte más importantes del
planeta. Hay que llamar a las cosas por su nombre: la inequidad, la miseria y
las degradadas condiciones de vida en su conjunto representan las verdaderas
primeras causas de enfermedad y muerte en el planeta. Las demás, duras y
difíciles como son, empalidecen ante esta realidad: la enfermedad y la muerte,
mayoritariamente, están ocurriendo en este planeta por lo que hacemos o dejamos
de hacer, como humanidad.
Un llamado a retomar la perspectiva. Y un llamado a la
acción participativa. Podemos reducir la exposición a dioxinas en nuestra
comunidad. Y podemos adquirir una visión más amplia, mucho más sana y solidaria.
Salud que se construye entre todos.
Buenos Aires, octubre 2 de 2006.
[1] El rayón es un producto derivado de la celulosa; mayormente, xantato de celulosa, obtenido mediante el procesamiento de la celulosa extraída de fibras de la madera.
[1] Freue J. Dioxinas, cáncer y otros riesgos para la
salud. http://www.cancerteam.com.ar/freue_01.html
[2] Fingerhut MA et al Cancer mortality in workers
exposed to 2,3,7,8-tetrachlorodibenzo-p-dioxin. N Engl J Med. 1991; 324:
260-2.
[3]
Lamb K, Berg N. J Community Health
1985; 10(4):215-25
[4] Archer JC et al. Dioxin and
furan levels found in tampons J Womens Health (Larchmt). 2005
May;14(4):311-5.
[5] De
Vito MJ, Schecter A. Environ Health Perspect. 2002
Jan;110(1):23-8.
[6] Scialli AR. Tampons, dioxins, and
endometriosis Reprod Toxicol. 2001
May-Jun;15(3):231-8.
[8] Interesantísima aclaración oficial de